18 de marzo de 2014

'Reyes del agro' en Argentina (3): Casimiro Gómez



Tras un capítulo introductorio sobre el tema, corresponde ahora hablar de otro de los ‘reyes’ del agro en Argentina, de Casimiro Gómez Cobas, el rey del cuero. ¿Cómo llegó a convertirse en gran hacendado territorial, con varias estancias que sumaban 100.000 hectáreas? Pues del mismo modo que los demás personajes de esta historia: aprovechando la salida al mercado de tierras bajo dominio público en regiones poco explotadas hasta aquel momento y también, por supuesto, realizando compras a propietarios particulares.

El estudio más detallado sobre la vida y negocios de nuestro protagonista corresponde, sin duda, al publicado por Graciela Blanco en el libro Empresarios de Galicia [Vol. 2, págs. 282-303, Fundación Caixa Galicia, 2009].


Aquí una breve biografía del personaje. Al final de esta entrada colocaré, para el lector interesado, un reportaje publicado en 1898.

Natural de la parroquia de Viascón (Cotobade) y de origen humilde, Casimiro comenzó su aventura americana en 1867, con 13 años. Después de unos años en Montevideo arribó a Buenos Aires, donde se empleó como mozo en una talabartería, en un taller dedicado a la fabricación de cinturones, correajes y otros productos de cuero. Tras casarse con la hija del dueño –Dolores Palmés- en 1875 se convirtió en el propietario y director del negocio, y al cabo de un tiempo estableció una fábrica de curtidos para abastecer de cuero al taller de talabartería. Acá tenemos sendas fotos de la casa central en la calle Irigoyen y de la curtiduría en el Parque de los Patricios –zona de mataderos-, ambas en Buenos Aires. Creo que son de los años 1890.

Talabartería La Nacional, de Casimiro Gómez

Casimiro Gómez, fábrica de curtidos

Entre sus mejores clientes estaban el ejército y la policía, que demandaban todo tipo de manufacturas y equipos de cuero, tanto para su personal como para sus caballos y sus mulas. Las monturas para animales de silla, de tiro o de carga tenían mucha salida, en aquella época sin automóviles ni tractores. Abajo ofrezco varias fotos obtenidas de internet, de páginas de venta de objetos antiguos. Una silla de montar para caballos de hípica y una albarda, fabricadas por los sucesores de Casimiro Gómez; y una chapa de las que colocaba en sus monturas.




El siguiente paso de Casimiro fue la adquisición de tierras para criar ganado vacuno y abastecerse por sí mismo de pieles. Es un ejemplo clásico de lo que en economía se denomina integración vertical hacia atrás o aguas arriba: un fabricante y comercializador de productos terminados de cuero se introduce primero en la elaboración de pieles curtidas y luego en la crianza del ganado del que obtener dichas pieles. De industrial a ganadero.

La demanda al alza de sus productos de piel por parte de un ejército inmerso en la ‘conquista del desierto’ y la salida al mercado de millones de hectáreas de tierras dieron a Casimiro la oportunidad de convertirse en gran propietario y estanciero en los años 1880 y 1890. Es lo que nos explica Graciela Blanco (2009, págs. 293-294):

El avance militar sobre las fronteras internas al comenzar la década de 1880 libró de la presencia indígena la zona del Chaco al norte; el sur de las provincias de Córdoba, San Luis y Mendoza; y los territorios patagónicos en el sur argentino. Se consolidó así la soberanía del Estado central sobre esos espacios. Puso asimismo bajo dominio fiscal [del Estado] millones de hectáreas potencialmente productivas, que en pocos años fueron privatizadas (...) Sin duda, a extensa red de relaciones que Casimiro Gómez había construido en los múltiples espacios en los que actuó –especialmente el Estado, del que era proveedor- le permitieron, igual que a muchos otros financieros, comerciantes, ganaderos, industriales y funcionarios públicos, contar con la información –y seguramente el crédito- para aprovechar las oportunidades que ofrecía la disponibilidad de tierras en manos del Estado nacional.

Sus estancias, que sumaban en torno a 100.000 hectáreas, se dedicaban básicamente “a la cría de ganado vacuno para proveer la curtiduría y comercializar la carne, actividad que se complementaba con el cultivo sobre todo de alfalfa para la alimentación de los animales y, en menor medida, trigo, lino y maíz. La importante aptitud ganadera de esas tierras –dentro de lo que constituye la Pampa Húmeda- y su localización en las proximidades de líneas férreas que facilitaban la comunicación con la capital del país en la que estaban radicadas la talabartería y la fábrica de curtidos, así como el mercado central para la comercialización de carne vacuna, resultaban sin duda factores estratégicos para el desarrollo del negocio.

De tal modo que la firma de Casimiro Gómez llegó a convertirse en la más importante del rubro de los cueros en la Argentina. Aunque en el anuncio siguiente afirmaba ser la primera de Sudamérica.

1910
1919

Lo peculiar de este ‘rey del agro y del cuero’, si lo comparamos con los demás ‘reyes’, estriba en que Casimiro Gómez retornó a su Galicia natal e invirtió parte de su capital en instalaciones productivas. Por supuesto, ni estableció una curtiduría, ni una talabartería, ni compró tierras para criar ganado. Sabía perfectamente que su modelo de negocio en Argentina era imposible trasladarlo a Galicia. Pero sí adquirió una extensa finca próxima a la ciudad de Pontevedra, en Monteporreiro, y en ella estableció una granja avícola y ganadera orientada a la difusión técnica y a la mejora de las razas, así como un balneario y una embotelladora de agua mineral, Aguas del Lérez.

En esta entrada dispone el lector de más información sobre su biografía y sus actividades en Galicia, donde poseía una residencia construida en la misma quinta de Monteporreiro a la que bautizó ‘Villa Buenos Aires’.

'Villa Buenos Aires', en la quinta de Monteporreiro

Retrato de Casimiro Gómez, años 1920, imagino

Y ya, por último, reproduzco abajo un elogioso reportaje publicado en 1898 sobre la vida y negocios del indiano de Monteporreiro, fallecido en Vigo justo después de nuestra Guerra Civil.


1 comentario:

  1. Hola, quería felicitarlo por su trabajo. Don Casimiro Gómez fue un referente de la industria nacional en nuestro país y un gran terrateniente. Quería comentarle que poseo el catalogo de ventas n° 68 en excelentes condiciones por si es de su interés. le dejo un correo, saludos. msg_producciones@hotmail.com

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