16 de marzo de 2012

Galleteros gallegos (2): Galicia


En el capítulo anterior hemos conocido la historia de dos empresas galleteras madrileñas fundadas o dirigidas por gallegos en los años 1880 y 1890. Toca ahora hablar de las que se fundaron en Galicia en el siglo XX, bien pocas.

La primera de la que tengo noticia se estableció en A Coruña a principios del siglo XX, con la marca Marineda, una empresa promovida por el consignatario y comerciante Ramón González Alegre. No duró mucho. Acá un anuncio de la misma fechado en 1902.

"MARINEDA
Fábrica de galletas y bizcochos
ÚNICA EN GALICIA
En la que se emplean las primeras materias más escogidas
GONZÁLEZ Y COMPAÑÍA
Avenida de Rubine, 20
GERENCIA: Frente al Instituto, 5, 1º"

Otro coruñés, Juan Vázquez Pereiro, se dedicó a la fabricación de galletas después de haber fundado una fábrica de chocolates que llegó a alcanzar gran prestigio y que siguió en activo hasta hace unos años, un siglo de historia. Su empresa, La Proveedora Gallega, había sido creada en 1906, y abajo podemos ver un anuncio, imagino que de los años 1920.

c. 1920

La verdad es que Galicia no reunía ventajas especiales para dedicarse a la fabricación industrial de galletas. Deficitaria en harina de trigo, sin producción propia de azúcar, con ciudades pequeñas, con transportes deficientes. A cambio, la oferta de huevos, de mantequilla, de leña, de mano de obra, eran razonables, pero haciendo balance de ventajas y desventajas no es de extrañar que surgiesen pocas iniciativas en el sector galletero.

Ahora bien, en este cuasi desierto para las galletas brotó de repente un pino, y ello sucedió al sur, lejos de A Coruña, en la frontera con Portugal. Allí, en Tui, fue fundada en 1913 la firma galletera más importante y duradera de Galicia por iniciativa de un portugués de Lisboa –Juan Benito de Oliveira- en sociedad con su yerno, natural de la comarca tudense. Fue la típica empresa familiar y su denominación comercial La Peninsular.

Nuestro principal protagonista, Juan Benito de Oliveira, se estableció en Tui a principios de siglo junto con su esposa María José Pereira. En 1911 una de sus hijas, Aurora, contrajo matrimonio con José Rodríguez Vila, de una familia de comerciantes de Caldelas de Tui. Oliveira y su yerno tenían ya negocios comunes y en 1913 decidieron establecer una fábrica de galletas. Acá una crónica del asunto.


Y aquí la inscripción de la marca La Peninsular en el Registro de la Propiedad Industrial.

1913

¿Era Tui un buen emplazamiento para fabricar galletas?. Pues ni especialmente bueno ni tampoco malo. La fábrica se ubicó al lado de la estación ferroviaria, como tantas otras, por lo que estaba bien comunicada con el puerto de Vigo y con el resto de la península, de tal modo que llegaban con cierta facilidad los insumos procedentes del extranjero o del resto de España. Lo mismo sucedía con los productos terminados. La proximidad a Portugal debió de ser considerada una ventaja por sus fundadores, que contaban con pedidos del país vecino ya en sus inicios.

Estar en Tui suponía, además, tener buen suministro de huevos -gallegos o portugueses-; de madera para envases y de leña para combustible, porque era zona con muchos pinos y aserraderos; de hojalata y productos litografiados, ya que Vigo era un gran centro de conservas de pescado y existían empresas suministradoras. Tui contaba también con energía eléctrica, y cabe pensar que los salarios no eran muy altos. En resumen, debía de ser uno de los mejores lugares de Galicia, en términos de costes y abastecimiento de insumos, para establecer una empresa galletera.

La fábrica se había instalado en terrenos de la familia cerca de la estación de tren de Tui –como ya he señalado-, en la ‘Villa Piris’ -una errata en el reportaje, tiene que ser Pires-, propiedad de los hermanos Pereira da Concepción Pires, la familia política de Oliveira.

Como puede verse más arriba la maquinaria había sido traida de Inglaterra y el experto en galletas era Oliveira: “Todas las operaciones son dirigidas por el Sr. Oliveira, competentísimo industrial que ha estado al frente de las más importantes fábricas de este género en Inglaterra y Portugal.

El momento escogido no pudo ser más oportuno porque al año siguiente empezó la 1ª Guerra Mundial (1914-18) y las galleteras españolas aumentaron considerablemente sus exportaciones. El gráfico adjunto no deja lugar a dudas. Las guerras suelen impulsar la demanda de alimentos de fácil consumo y cómoda conservación como las galletas o las conservas.

Moreno, Javier (2008), Tecnología, empresa y mercados en la fabricación española de galletas, p.19

Un reportaje de 1918 nos muestra las instalaciones de La Peninsular y el retrato de un joven nuevo socio, Alberto Valencia, que contrajo matrimonio con otra hija de Oliveira, Virginia, en 1921.

1918

1918

En 1924 constituyeron una nueva sociedad llamada Oliveira, Valencia y Compañía, y en 1930 se incorporó a la empresa como socio y gerente José Garra Garra, de Ponteareas, concuñado de Juan Alberto Oliveira Pereira, hijo del fundador. José Garra y Juan Alberto Oliveira se habían casado en 1927 con dos hermanas, Mª Luisa y Consuelo Vieitez Soto, hijas del magistrado José Vieitez Penedo y nietas de Ignacio Vieitez Tapia, del pazo de Sela (Arbo), quien había sido presidente de sala del Tribunal Supremo y diputado.

Por la abundancia de anuncios que aparecen en la prensa tras la incorporación de José Garra da la impresión de que La Peninsular adquirió un nuevo ímpetu, o bien de que luchaba por mantenerse ante la dura competencia que en los años de la 2ª República (1931-36) sostuvieron las empresas galleteras españolas, algo bien comprobado por un experto en el tema, Javier Moreno, en un artículo publicado en 2008.

Aquí tenemos varios anuncios de los diferentes surtidos que ofrecía La Peninsular, con  nombres escogidos pensando en la clientela infantil –Pirulí y Pitusín- que recuerdan mucho a una de las marcas estrella de la firma Artiach, su gran rival: Chiquilín.

1933
 
1933

También atendió la empresa de Tui a los compradores de galletas sencillas y baratas, las conocidas galletas María.

1934

El otro puntal de la estrategia comercial de La Peninsular consistió en reivindicar su origen gallego. De ahí que crease un surtido ‘Celta’, que fichase a la Miss España gallega para sus anuncios, o que se refiriese a sus productos como ‘Las galletas de Galicia’.

1933

Al mismo tiempo, para no dar la impresión de ser una empresa regional, recalcaba que sus productos se vendían en toda España.

1934

Artiach, el pequeño gigante vasco del sector galletero, no dudó en contraatacar a la firma de Tui con un anuncio un tanto desconcertante. El mensaje era que los compradores gallegos de galletas debían tener en cuenta que las cajas de madera en las que Artiach enviaba sus productos eran de pinos procedentes de Galicia. Que no se dejasen engañar por la propaganda que recomendaba el consumo de galletas 'made in Galicia'.

1934

En un reportaje de 1935 sobre La Peninsular podemos comprobar cómo funcionaba la empresa. El fundador Oliveira había muerto en 1933. Son tiempos difíciles, de lucha por los clientes, y el redactor del reportaje se esfuerza en animar al lector a la compra de galletas 'made in Galicia'.

"LA PENINSULAR (TUY)
Una visita a la mejor fábrica de galletas de Galicia y una de las mejores de España.

Algo más de 100 personas trabajan diariamente para sostener la producción normal de la más importante fábrica de galletas que existen en Galicia: 'La Peninsular' de Tuy. Dos hombres jóvenes, animosos y emprendedores, don Juan Alberto Oliveira y don José Garra, dirigen y orientan esta industria (...) Fundada en 1911 por don Juan Benito Oliveira, 'La Peninsular' ha seguido un ritmo sostenido de superación que obligó a sus actuales propietarios a la electrificación total de los diversos servicios de la fábrica. Para ello han sido precisos 7 motores eléctricos cuya energía se consume íntegramente en las funciones de la producción. La electrificación, naturalmente, trajo consigo la instalación en la importantísima industria de la más moderna maquinaria que ha sido incorporada de Alemania y de Inglaterra: rotativas, máquinas de empaquetar, hornos modernísimos, máquinas para la producción de envases metálicos; carpintería para los de madera, taladros, vagonetas, todo ha sido instalado conforme a los últimos procedimientos técnicos.(...)

'La Peninsular' produce diariamente algo más de 2.500 kilos de galletas en los diferentes tipos en que trabaja, dando ocupación directa a más de 100 empleados gallegos, sin que sea posible calcular los beneficios que, indirectamente, recibe de ella el trabajo gallego en general. (...) Los diversos productos y materias primas que se consumen, en su mayoría, son obtenidos en Galicia. 'La Peninsular' consume, por mes, 5 vagones de harina y uno de azúcar. Mensualmente, también: 2 toneladas de mantequilla; 800 docenas de huevos; 65 toneladas de leña para combustible, e invierte en Vigo, también mensualmente, 2.000 pesetas en trabajos de litografía para etiquetar los envases que consume.

Galicia no ha comprendido aún, y por ello es nuestra misión la divulgadora, la importancia excepcional de algunas de sus grandes empresas industriales. Y es hora de que nos vayamos dando cuenta todos de la importancia de este problema de protección a lo nuestro. Hoy queremos señalar, en el caso concreto de 'La Peninsular', que casi toda su producción es absorvida por el mercado nacional. A toda España envía esta fábrica sus productos, especialmente a Andalucía, Murcia, Córdoba, Santander y Levante. Los mercados de más intensa demanda son: Madrid, Valencia y Málaga.

'La Peninsular' produce todos los tipos de galletas, desde el más caro al más económico. Queremos, no obstante, destacar entre las labores las siguientes: 'SURTIDO PIRULÍ', compuesto de 20 clases de variadísimos y exquisitos sabores. 'TOSTADA DE CACAO', única en el mercado nacional por su acentuado sabor a cacao, agradabilísimo al paladar. 'PITUSÍN', la galleta ideal para todos, compuesta de mantequilla, leche y huevos. Y de entre toda esa producción, destaca, de una manera definitiva y absoluta en España, la galleta MARÍA de 'La Peninsular'; de ella, dicen sus fabricantes en una circular que tenemos a la vista: 'Ofrecemos 5.000 pesetas a quien nos demuestre técnicamente que nuestra galleta MARÍA no es tan buena como la de las mejores marcas del mercado españaol y mejor que muchas otras. Tal es la seguridad que tenemos de que ningún fabricante de España puede fabricar la galleta MARÍA más escrupulosamente que nosotros'.

Cuando marchamos de 'La Peninsular' coincidía con la nuestra la salida del personal. Limpios, pulcros y joviales, los obreros reían y charlaban mirando con optimismo el porvenir. (...)" (1935)

Los obreros miraban con optimismo el porvenir porque no podían saber, claro, que faltaban meses para el inicio de la Guerra Civil.

Cambiemos ahora de escenario y volvamos atrás en el tiempo: nos vamos a Sarria, otra pequeña villa en este caso al sur de la provincia de Lugo, con estación ferroviaria. Acá tenemos un mapa.


Imagino que por influencia del sarriano Venancio Vázquez –pionero galletero en Madrid- surgió en Sarria un colectivo de pequeños fabricantes de galletas y bizcochos, un extraño oasis en el desierto, un micro-distrito industrial. De las 11 fábricas de galletas registradas en 1935 en Galicia, 8 estaban en Sarria.

Venancio Vázquez López, fallecido en 1921, era bien conocido en Galicia por sus méritos como empresario, como político y como propulsor del Centro Gallego de Madrid. Y más reconocido todavía, por supuesto, en su localidad natal. Ninguna información apunta a que hubiese participado en la creación de fábricas de galletas en Sarria, por mucho que varios propietarios se apellidaran López. Pero es posible que algunos de los empresarios sarrianos hubiesen aprendido el oficio en sus fábricas madrileñas.

La primera de ellas de la que tengo noticias es la de Manuel González Fuentes por un anuncio que publicó en 1919, con la marca La Dulce Alianza, justo después de la Gran Guerra europea, y no debe de ser por casualidad.

1919
Es probable que Manuel González iniciase antes su actividad porque en 1918 su hermano Néstor participaba como banderillero en una corrida de toros en Sarria con el apodo de ‘El Galletas’. La afición taurina era grande en la comarca puesto que uno de los más famosos toreros gallegos, Celita, era de Láncara, un concejo limítrofe.

Decía antes que no creo que fuese casualidad que en torno a 1918 surgiesen las primeras fábricas de galletas en Sarria. A la buena coyuntura de la 1ª Guerra Mundial debió de sumarse el hecho de que por fin contaba la villa con suministro eléctrico, algo que en Tui había quedado resuelto bastante antes: la Sociedad Electricista de Tuy, de Comesaña y Compañía, había sido fundada en 1897. En Sarria el abastecimiento de corriente eléctrica tuvo que esperar hasta 1915-16.

1915

Volvamos a La Dulce Alianza. Esta era la descripción que se hacía de la empresa del sarriano Manuel González en 1922, bastante exagerada, por no decir mucho. Galletas finas, pocas variedades y mercado regional.

LA DULCE ALIANZA. Fábrica de galletas, rosquillas y bizcochos.
Es de las pocas fábricas de España que dan un carácter especial y distintivo a las reducidas clases que comprende su fabricación, y como al separarse de las clases corrientes ha creado productos exquisitos, su producción es importantísima y ha consolidado un gran prestigio en todas partes. La marca La Dulce Alianza, no solamente es la que se prefiere en Galicia, sino que se extiende por Asturias y gran parte de Castilla, como León, Zamora y Valladolid. Se cumplen minuciosamente en esta fabricación las prescripciones legales, y el esmero, finura y selectos ingredientes que D. Manuel González pone en sus productos le han conquistado una clientela cada vez más numerosa y un lugar de los más distinguidos entre las industrias similares del país.” (1922)

A La Dulce Alianza se fueron sumando otras fábricas, pero no sé exactamente cuando iniciaron su actividad. La más importante por su dimensión creo que fue la fundada por los hermanos González Rubianes, Eloy y Rafael, en Pobra de San Xiao, a poca distancia de Sarria. Aquí tenemos dos anuncios de las galletas y bizcochos Rubianes.

1934

1935
En la lista de los demás fabricantes de galletas de Sarria de los años 1930 figuran Basilio Barreal, Matías Loureiro y otros cuatro con apellido López –muy abundante en la comarca-: Fulgencio López, Venancio López, Juan López, Alfredo López. Un verdadero lío.

No sólo fabricaban galletas y bizcochos. Matías Loureiro, por ejemplo, también elaboraba 'dulce de leche', supongo que por haber estado en Argentina.

1931

Y Néstor González caramelos. Nuestro hombre se quedó sin fábrica en 1932, pero la reconstruyó.

1932

Todos, por supuesto, con pequeños talleres que no se parecían en nada a Huntley & Palmers. La siguiente noticia lo deja bien claro: la 'fábrica de galletas' de Matías Loureiro era más bien un modesto 'obrador de confitería' y de ahí que los ladrones no pudiesen robar más que 9 kilos de manteca, 5 de azúcar, 70 docenas de huevos y un lote de pasteles.


1935

Nada que ver, pues, con las grandes fábricas galleteras europeas o norteamericanas del momento. Para hacerse un idea de cómo era una gran factoría galletera puede el lector consultar este plano de Huntley & Palmers fechado en 1903, que muestra sus distintas naves, departamentos, almacenes, etc. Está en inglés.

En definitiva, visto lo sucedido con la industria galletera gallega, debemos concluir que Galicia reunía buenas condiciones para el desarrollo de las conservas de pescado, pero no para las conservas vegetales ni para la fabricación de galletas.

De ahí que el peso de las fábricas gallegas en el conjunto del sector galletero español fuese muy pequeño: un 3,3 % del valor añadido bruto en 1935, según los datos del cuadro siguiente. Fijémonos en que Madrid había llegado a alcanzar casi un tercio del mismo en 1900, cuando las galleteras allí fundadas por gallegos y portugueses estaban en digamos vanguardia, y que con posterioridad no llegó a superar el 10 %. Tampoco tuvieron mucha fortuna los fabricantes madrileños.


Moreno, Javier (2008), Tecnología, empresa y mercados en la fabricación española de galletas, p.22

Pero ... estalló la Guerra Civil española (1936-1939) y, claro, todo se puso patas arriba. Y todo da a entender que a las galleteras gallegas les fue bastante bien durante el conflicto. Sin la competencia de las firmas vascas, aragonesas y catalanas –en territorio de la República- y por la gran demanda de alimentos para el Ejército, debieron de multiplicar su facturación. Lo lógico es que se redujesen a casi cero las ventas de galletas finas y de bizcochos de fantasía, pero seguro que fueron grandes las de ‘galletas de batalla’, de galletas de harina y azúcar para abastecer a las tropas y a la población civil.

Acá tenemos dos anuncios de julio de 1937 de las fábricas de Basilio Barreal y de Rafael González Rubianes con sus correspondientes frases de ¡Arriba España! y ¡Viva el Caudillo! o ¡Loor al Caudillo!. Fueron muchas las empresas que durante la Guerra y por la ideología de sus propietarios, por instinto de supervivencia o por exigencias del periódico de turno incluyeron en su publicidad este tipo de elogios al Bando Nacional que dominaba Galicia.

1937

1937

Acabada la guerra los fabricantes se enfrentaron a la subsiguiente escasez de materias primas, de suministro eléctrico, de combustibles, de servicios de transporte, etc. El caso del azúcar es bien evidente: no sólo cesaron las importaciones, sino que además la producción española pasó de más de 300.000 toneladas en 1934 y 1935, a una media de solo 150.000 anuales en el período 1940-1950. Con la producción de trigo y harinas o de hojalata sucedió otro tanto.

Con suministros escasos y racionados, y con tanta gente que ni siquiera podía consumir pan y debía acudir al estraperlo para conseguir azúcar y otros productos básicos, los galleteros fueron sobreviviendo a base de elaborar galletas sencillas.

Las dificultades de postguerra quedan a la vista en el siguiente anuncio publicado en un periódico gallego en 1944. Artiach deseaba la vuelta a la ‘normalidad’, a poco del final de la 2ª Guerra Mundial: "No sabemos todavía cuando podremos servir de nuevo nuestras clásicas marcas de galletas exquisitas MARÍA, CHIQUILÍN, CRAKERS, DIGESTA, etc., ni los SURTIDOS cuya variedad y finura no han sido olvidados."

1944
La falta de suministro de harinas, almendras y electricidad llevó a que La Industrial Española -sucesora de la fábrica montada por Martinho y Compañía en Madrid- echase el cierre en 1947, según información facilitada por Arturo Lahera. Lo mismo le pasó a otras empresas.

Todavía restaban años para que se restableciese la oferta de los principales insumos del sector galletero. Una noticia de 1950 nos da las claves de como algunas empresas consiguieron mantenerse: Artiach había tenido que convertirse en 'cosechera' de trigo y remolacha "para obtener el azúcar y harina que necesita".

La fábrica de Galletas ARTIACH, situada a la derecha de la Ría, cabe sea hoy la industria más visitada de Bilbao. Con motivo de reanudar el ritmo de producción –y calidad- anterior al 1936, ha despertado enorme interés y son innumerables las visitas de industriales, técnicos y comerciantes que diariamente acuden a la fábrica. (...) Requeriendo detalles e información, podemos anunciar que hoy los surtidos que se hallan en el mercado ‘Nebi’, ‘Nao’ y las calidades ‘María Artiach’, ‘Chiquilín’ y ‘Bizcocho Artiach’ tienen la garantía de calidad y proceso de fabricación iguales que en el año 1936. (...) ¿Cómo puede dar la Casa ARTIACH, así tajantes, tales garantías?. Porque se ha convertido en cosechera por medio de reserva de trigo y siembra de remolacha suficiente para obtener el azúcar y harina que necesita anualmente sosteniendo el actual ritmo de producción creciente. A la vista de las estadísticas, vemos que en el año 1936 la producción ARTIACH absorbía el 60 por 100 del mercado nacional (...) En el período 1936-1950, los productos elaborados tuvieron que ajustarse a las circunstancias adaptando la fabricación a las necesidades del mercado y adquisición de primeras materias. (...)” (1950)

Pero las empresas que hubiesen estado en activo antes de la Guerra conseguían sus cupos oficiales de harina o azúcar, y esto debió ser la explicación de la supervivencia de los galleteros gallegos. En esta breve estadística del sector galletero lucense en 1948, concentrado en Sarria y Láncara, comprobamos que se mantienen en activo el mismo número de firmas que antes de la Guerra, ocho.



En otras localidades gallegas, algunos se animaron a entrar en el negocio en los años 1950. Adolfo Martínez (Ribadavia) lo intentó con sus galletas Celta –otra vez el reclamo de lo céltico para el consumidor gallego- recomendadas para ser 'guapa y esbelta', y con anuncios que incluían a una famosa actriz de Hollywood, Lauren Bacall. En este caso la marca es Solita, para 'conservarse esbelta y bonita'.

1953

Años 1950
Una humilde iniciativa sin posibilidades de éxito. Porque por mis informaciones sólo dos empresas gallegas eran propiamente fábricas de galletas y no meros obradores: La Peninsular de Tui y Galletas Rubianes, con factoría en Láncara, cerca de Sarria. Esta segunda había sido vendida a Industrias Gallegasholding industrial del Banco Pastor- durante la Guerra Civil. Abajo tenemos la inscripción de la marca en el Registro de la Propiedad Industrial, año1939.

1939

La fábrica de Galletas Rubianes fue más adelante adquirida -ignoro cuando- por el empresario de la construcción lucense Varela Villamor, quien le dio el nombre de INVASA (Industrias Varela SA). Galletas INVASA, ¡la felicidad de su casa!.


1959
Acá una foto de varias trabajadoras de la empresa en 1967, muy felices.

Fábrica de galletas INVASA (Láncara), 1967

Tanto La Peninsular de Tui como la firma INVASA de Pobra de San Xiao sucumbieron en los años 1960, incapaces de hacer frente a las empresas galleteras mejor equipadas una vez eliminado el sistema de cupos, restablecida la competencia y autorizada la penetración de empresas extranjeras.

Una parte de los pequeños fabricantes de Sarria siguieron en activo pero más como pasteleros-confiteros que como galleteros. Acá la foto de una caja de galletas María de Barreal de esta época. Un nieto del fundador de La Peninsular, Juan José Oliveira Vieitez, cambió las galletas por la escultura y ahí está su conocida obra con caballos en Vigo, una de las muchas que nos ha dejado.


Oliveira Vieitez, vista parcial de su escultura en la Plaza de España (Vigo)

Concluye así esta crónica de las iniciativas surgidas de gallegos y portugueses en la fabricación de galletas. Primero en Madrid y luego en A Coruña, Tui o Sarria se esforzaron en sacar adelante un negocio en tierras que se revelaron poco fértiles. ¿Hubo empresas galleteras promovidas por gallegos en Cuba, Argentina u otros destinos latinoamericanos de nuestros emigrantes?. Un asunto a investigar.

12 comentarios:

  1. Soy nieto de Rafael Gonzalez Rubianes, el duenho original de Galletas Rubianes. Tiene mas informacion la respecto? Fotos de prensa?

    Agredcido de antemano

    Carlo Gonzalez

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Carlo. Tengo alguna información sobre tu abuelo y su hermano Eloy, no mucha porque me resultó difícil seguirles la pista. Ninguna foto. No creo que la consiga hasta el próximo sábado y entonces te la enviaré encantado.

      Tendrías que facilitarme una dirección de email en otro comentario, que luego borraré, y asunto resuelto. Un saludo

      Eliminar
  2. http://untalmarra.wordpress.com/2008/07/03/publicidade_010/
    A lata da foto debe ser dos anos 60. Galletas Barreal, de Sárria.

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Marra. Xa metín o link no texto, e fíxome gracia o comentario de Ajolin á foto co verso ese de "Galletas Barreal no tienen rival, Galletas Barreal patacas sen sal". Un saúdo

    ResponderEliminar
  4. Angel, gracias por descubrirme lo de las galletas de Ribadavia, no sabía nada del tema. Lo pondré en Maquians, un blog sobre la historia reciente de esa villa.

    ResponderEliminar
  5. Ola, Mac, permíteme a broma. Xa teño entrado no teu blog e terei que volver, que Ribadavia dá para moito. Un saúdo a maquians.blogspot.com

    ResponderEliminar
  6. Anónimo26/6/12 0:28

    En la rúa Porvir de Sarria, Todavía se pueden ver las letras en la fachada del edificio que fue la fabrica de Nestor Gonzalez el letrero bastante bien conservado de LA DULCE ALIANZA

    ResponderEliminar
  7. Buenas tardes:
    Mi nombre es Iván González- Zaera Barreal, tengo 52 años y soy nieto de D. Basilio Barreal López. Enhorabuena por su labor de investigación y difusión. Me dirijo a vd para informarle de que la fotografía de tres operarias ante una máquina de envasado (que por cierto, yo recuerdo tanto esa máquína como los paquetes de galletas que se ven en la fotografía), y que vd. titula como "Fabrica de Galletas Invasa (Láncara, 1967)", corresponde a tres operarias de Galletas Barreal. Dos de ellas se llaman Merche y Marisa y todavía las veo hoy en dia por la calle. Por otra parte le informo de que esa fotografía posiblemente sea posterior, creo que más cerca de los años 72 o 73, en pleno auge de la fábrica, y cuando Galletas Barreal alcanzaba su mayor producción. Le informo también de que esta marca estaba muy introducida en toda la cornisa cantábrica, en concreto en los cuarteles militares de Ferrol, Asturias, Santander y Pais Vasco. Yo mismo recuerdo salir los camiones de la fábrica con destino a esos lugares. Asímismo, sé que mi abuelo Basilio comenzó en el mundo de la repostería de la mano de Don Fulgencio López, que vd menciona en su blog. Don Fulgencio López fue un apreciadísimo repostero en toda la zona y era propietario de la pastelería Fulgencio, todavía hoy recordada por sus famosos Rusos. Hoy en dia en Sarria todavía hay gente que sigue intentando hacerlos en su casa, pero sólo se consiguen aproximaciones. Estaré encantado de proporcionarle más información si vd lo desea. Un saludo !!

    ResponderEliminar
  8. Muchas gracias, Iván, por sus comentarios y también por su disposición a proporcionarme más información sobre los galleteros de Sarria. Una oferta que acepto encantado, y pienso que la mejor manera sería que nos pusiésemos en contacto por correo electrónico.
    Si me escribe a jalisiaajraria@gmail.com le contestaré y podremos 'hablar' en detalle sobre el tema.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Parabens por este magnifico blog.
    Tomeime a licenza de usar a información sobre a fábrica de galletas tudense "La Peninsular" para incluir no blo "Tudensia" sobre temática da cidade fronteiriza, complementando a información con algún comentario.
    http://tudensia.blogspot.com.es/2013/11/a-fabrica-de-galletas-peninsular.html

    Gracias

    ResponderEliminar
  10. José M. Castro12/10/16 18:55

    Hola Angel. Atopei iste blog por casualidade, estiven botándolle unha boa ollada i encántame.
    Vendo a parte das galleteiras galegas, chamou a miña atención a da rúa San Andrés en A Coruña, fundada por Juan Vázquez Pereiro. Teño curiosidade por saber se iste home podería ser o padriño do meu pai (q.e.p.d os dous). Eu non o coñecín, pero meu pai dicía que estuvera na emigración e cando voltou, fundou unha fábrica de chocolates en A Coruña. Non sei se será o mesmo. O que sí estou certo é de que se chamaba Juan coma os seus afillados, o meu pai e mais un sobriño do señor Juan, que vivían na mesma aldea de dúas casas, na parroquia de San Xulián de Grixalba, no concello de Sobrado dos Monxes.
    Repito que só é curiosidade, porque a tod@s nos gusta coñecer anécdotas das historias propias e d@s achegad@s.
    Felicítote po'lo blog tan interesante e que se ve que o levas moi laboriosamente.
    Saúdos

    ResponderEliminar